El marciano

Pocas veces una novela de ciencia ficción ha tenido un éxito tan grande fuera del ámbito habitual de este género como El marciano (The Martian, Andy Weir, 2011). Si además la novela está centrada en la exploración tripulada del planeta rojo, la sorpresa es todavía más grande. El marciano ha logrado un éxito espectacular que ha roto todos los moldes.

Marciano
Portada libro “El marciano”

Curiosamente, El marciano es prácticamente la antítesis de la obra de Robinson, famosa por su complejidad y su prosa exquisita. La novela de Weir, casi un relato corto o un guión de cine, es directa, repleta de acción y con apenas personajes, unos ingredientes que sin duda explican su éxito. En El marciano, Weir nos cuenta la odisea de un astronauta de la NASA, Mark Watney, abandonado en Marte por sus compañeros de tripulación después de darlo por muerto. Aunque en un principio Watney tiene todas las papeletas para morir en el planeta rojo, gracias a su inteligencia y preparación comenzará a idear un plan tras otro para mantenerse vivo desafiando las brutales condiciones de Marte y las limitaciones de la tecnología que tiene a su disposición.

Paradójicamente, el gran acierto de El marciano es que en él Marte juega un papel secundario. El planeta rojo se nos presenta como el entorno hostil definitivo, un personaje maligno decidido a arrojar todo lo que tiene contra Watney, quien se empeña en sobrevivir contra todo pronóstico y nos demuestra que, además de tener the right stuff, es un auténtico McGyver espacial. Porque, en realidad, El marciano es una historia de supervivencia extrema, un atractivo relato atemporal del individuo contra la naturaleza, que, con ligeros cambios, podría haber estado ambientada en la Antártida o en el Sáhara. El protagonista de El marciano no es Marte, sino la ciencia y el ingenio del ser humano.

Al tratarse de una obra de ficción hay algunas licencias dramáticas respecto a la tecnología implicada que se pueden disculpar. Cierto es que determinados detalles técnicos no son del todo correctos (como el uso de nitrógeno en escafandras de presión, el funcionamiento de los generadores de radioisótopos, los pormenores de los lanzadores chinos, los procedimientos de actividades extravehiculares o los métodos de acoplamiento en órbita), pero en ningún momento estos fallos empañan de forma irreversible la calidad o el ritmo de la obra. También hay algún que otro pequeño error referente a la descripción de Marte, pero la mayoría son igualmente comprensibles. El único punto flaco en este sentido es la tormenta de polvo que al comienzo de la novela deja varado a Watney en el planeta rojo; lamentablemente, incluso los vientos marcianos más fuertes no tendrían efectos tan espectaculares. Estos gazapos y el ritmo quizá demasiado trepidante de la trama se pueden perdonar si recordamos que se trata de la primera novela de Weir, una obra que además tiene el mérito haber sido inicialmente autopublicada en la red sin que mediara una editorial de por medio.

El marciano es una novela fresca y sumamente interesante que se lee de un tirón. El estilo socarrón empleado por Weir contrasta agradablemente con el dramatismo de la historia y hace que su lectura sea más que agradable. De paso, El marciano ha logrado que el gran público se interese por los entresijos de la exploración tripulada de Marte.

Fuente: http://danielmarin.naukas.com/2015/06/08/libro-el-marciano-the-martian/

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